UNA PROMESA

promesaCuando la tristeza se instala en la vida de una persona, la perspectiva de las cosas cambia. Es como si de pronto miráramos la realidad con lentes oscuros y todo se volviera de un color diferente del que es real.

La tristeza modifica nuestras perspectivas y hace que la realidad sea definida en función de dicho estado de ánimo.

Por eso, es peligroso tomar decisiones trascendentales en un estado deprimido. Se corre el riesgo de no ponderar bien la situación y elegir un camino no adecuado.

Hay muchas razones para ponerse triste. Sin embargo, la razón más común en la relación matrimonial está relacionada con los sueños rotos. Muchos creyeron, al casarse, que serían felices y plenos. Sin embargo, hay muchas personas -más de las que quisiéramos conocer- que se sienten engañadas y frustradas. Los ideales que tenían respecto de lo que sería la relación de pareja han sido destrozados por actitudes y conductas que nada tienen que ver con las promesas hechas ante Dios el día de la boda.

De hecho, especialistas en depresión suelen sostener que el fracaso matrimonial es una de las causas de mayor estrés emocional. Esto sucede porque está en el centro mismo de la vida afectiva e implica un mayor desgaste que otras circunstancias cotidianas.

¿Cómo se llega a esta situación? De las muchas razones que dañan los sueños y los ideales trazados, la falta de compromiso es una de las causas más comunes. Muchas personas no asumen la responsabilidad que implica vivir aquello con lo cual se han comprometido. Para muchos, simplemente, las palabras dichas ante el altar no son más que una mera fórmula sin mayor importancia.

Amar significa comprometerse con otra persona. Un compromiso que implica hacer todo de nuestra parte para que el cónyuge sea pleno y feliz. Nadie tiene por qué llegar a sentir que sus expectativas con respecto al matrimonio se han roto cuando se cumple el compromiso de darse por entero al otro. Sin compromiso no hay matrimonio que dure en el tiempo ni amor que permanezca.

En cierta ocasión, un periodista le preguntó a Paul Newman, el famoso actor de cine que, en forma extraña a la moda impuesta en la industria cinematográfica, se ha mantenido casado con la misma persona por más de treinta años, cuál era la razón de que su matrimonio haya perdurado tanto tiempo. El hombre, con una sonrisa, le contestó:

  -Hice una promesa, y la cumplo.

 ¿Estás cumpliendo tu palabra? ¿Estás comprometido con la felicidad de tu cónyuge?

 Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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