UNA CUESTIÓN CULTURAL

genes“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores”. Salmo 1:1

Ser varón es una cuestión más cultural que genética. Es verdad que los varones tienen una diferencia radical en su composición genética con respecto a la mujer; sin embargo, muchas acciones no están relacionadas con los genes sino con los patrones culturales en los que fueron formados.

Si el asunto fuera genético, habría que esperar que los varones actuaran de la misma forma en todo tiempo y lugar. Pero, la realidad y la historia demuestran lo contrario.

El patrón cultural es tan fuerte que muchas personas no atinan a separar lo netamente social de lo que es  genético. Incluso, se suele defender determinadas posturas y actitudes en una base que se sustenta supuestamente en la biología del varón y de la mujer.

La realidad histórica demuestra lo contrario. Eso de que el varón es el sexo fuerte y la mujer el débil no solo es una bobería defendida por quienes tienen una concepción equivocada de la humanidad, sino también obedece a patrones de conducta propios de quienes pretenden defender un modelo abusivo que, a lo largo de la historia, ha provocado millones de lagrimas en personas cuyo único “pecado” fue nacer mujer. Si la mujer fuera tan “débil” como se supone, no habría sobrevivido a toda la historia de abusos, discriminaciones y arbitrariedades a las que ha sido sometida durante siglos.

Por otro lado, han sido madres, lo que implica una fortaleza única; no solo por el dolor que implica alumbrar un hijo, sino también por hacerse cargo solas muchas veces, de toda una familia, con varones ausentes o que han abandonado su responsabilidad. El varón que quiera sustentar su actitud discriminatoria hacia la mujer tendrá que hacerlo con prejuicios, preconceptos y caprichos, porque ni la Biblia ni la lógica le sirven.

El problema es educativo, si se formara a los varones con  nociones distintas en cuanto a los valores, tendríamos generaciones con actitudes diferentes.

Hay muchos varones que actúan y piensan distinto de los machistas de nuestro mundo, pero, son minoría. Su forma de pensar tiene su raíz en valores cercanos al verdadero pensamiento cristiano no infestado de nociones preconcebidas o ideas que no tiene su origen en el ideal bíblico.

Ser varón a la manera bíblica es situarse en un plano contrastante con el común denominador de este mundo. En muchos sentidos, implica rebelarse contra un sistema discriminador mayoritario y vivir de un modo que, sin duda, va a provocar rechazo de otros que no están dispuestos a ceder ni un ápice de su derrotero de injusticia. Soy seguidor de Cristo, un varón que se rebeló contra la injusticia de su tiempo. No puedo ser menos; de otro modo, no honro su nombre

¿Estás actuando como varón de Dios o como uno del mundo?

 Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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