UN REGALO CONTINUO

bombonesAntes de casarse, muchos novios gastaban grandes cantidades de dinero en regalos y presentes para su novia, y viceversa. Ambos buscaban la manera de expresar su amor de distintas maneras. Chocolates, tarjetas, flores, invitaciones a cenar, ropa, peluches, libros y una gran cantidad de otras expresiones de amor eran utilizadas diariamente para mostrarle al otro cuán importante era para sus vidas.
Por otro lado, muchos novios –varones y mujeres- procuraban mantener una imagen atractiva, preocupándose por la ropa que habrían de usar cuando se encontraran con su pareja o cómo habrían de oler. Gastaban en ropa, perfumes y aditamentos para parecer bien.
Incluso, muchos novios cuidaban las palabra y los gestos que usaban; esto, con el fin de no provocar ningún sobresalto ni desencanto a su novia.
Esto lo sabemos todos; el problema es que muchos matrimonios, una vez que se formaron, sufren una metamorfosis extraña. Como por arte de magia, se eliminan los obsequios y las atenciones; ya no existe la misma preocupación en relación con la imagen de sí mismo, y tampoco se ocupan en cuidar su forma de hablar y expresarse. El mensaje que se transmite es que ya me casé, conseguí lo que quería; ¿para qué me voy a preocupar?
La verdad del asunto es que una vez que una pareja se casa necesita invertir más en mantener la relación. Lo que muchas parejas no han aprendido es que la relación matrimonial debe renovarse diariamente. Es preciso conquistar todos los días. No sirve una expresión de cariño aislada, porque viene a ser como una gota de agua en un océano. Una demostración de afecto demostrada de vez en cuando es simplemente una muestra de desafecto. El amor se vivencia todos los días y, para que pueda adquirir solidez, es necesario que se manifieste diariamente, todos los días hay que decir, de una u otra forma, que se ama. No hay que darlo por hecho. El amor se agiganta en la expresión, no en el silencio.
Comprar flores, tarjetas, chocolates u obsequios no es un gasto; es una inversión. Estamos poniendo dinero en el banco del amor y asegurándole a la persona que más amamos que es importante para nosotros. El cónyuge necesita saber que lo amamos, y lo que hacemos o regalamos es evidencia concreta de que hablamos en serio.
¿Cuándo fue la última vez que le hiciste un obsequio inesperado a tu esposa(o)? ¿Cuándo le dijiste que la(o) amabas solo por el placer de decirlo?
Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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