UN DÍA INOLVIDABLE

casateEl día en que Mery y yo nos comprometimos para casarnos fue inolvidable. Estábamos en las escalinatas de un colegio en la ciudad de Chillan en la República de Chile. Habíamos salido a pasear, y allí, en la calle, mientras la gente pasaba, decidimos casarnos. Habíamos hablado más de una vez sobre el asunto. No recuerdo un día en especial en que le dije que quería que ella fuera mi esposa, pero mi memoria evoca con nostalgia alegre ese día en que, finalmente, dijimos: ¡Casémonos!

Ambos estábamos en el último año de nuestras respectivas carreras universitarias. Comenzamos a enumerar las cosas que teníamos, y a medida que lo hacíamos nos reíamos a carcajadas. Lo primero que se me ocurrió fue decir:

-Tengo diez cajas de libros.

Mery, a su vez, respondió:

-Tengo un baúl y una cama.

Mirando hacia atrás, creo que teníamos más ilusiones que cosas. No teníamos trabajo ni un futuro seguro; solo nuestro amor.

Hicimos planes. Decidimos que ambos trabajaríamos tres meses durante el verano y juntaríamos dinero. Si los recursos eran suficientes para pagar nuestros estudios y alimentarnos, nos casaríamos; de lo contrario, postergaríamos el momento.

Al finalizar el verano, no solo teníamos el dinero para todo el año: la Universidad me ofreció trabajo y casa, de una forma que no esperábamos. Nos casamos un 28 de febrero en una iglesia atestada de amigos, familiares y profesores. Fue un día espectacular, y lo ha seguido siendo en nuestro recuerdo. Hemos tenido momentos difíciles y otros muy agradables.

Ese día, en las escalinatas de aquel colegio -mientras la gente pa­saba sin entender por qué una pareja de jóvenes (casi adolescentes) reía a carcajadas- planeamos nuestro futuro y decidimos lo que seríamos.

Al mirar hacia atrás, siento que un matrimonio se construye de ilusiones, de sueños, de fantasías, y también de trabajo, de esfuerzo, de tesón. Nunca un buen matrimonio es resultado del azar. Las cosas son importantes, pero más lo es la decisión de amar todos los días, no importa cuál sea la circunstancia.

¿Recuerdas con alegría el día en que decidiste casarte? ¿Puedes mirar hacia atrás y decir que lo que has vivido ha sido bueno?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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