TRADICIONES DE VIDA

mateCuando contraemos matrimonio, no llegamos a esa nueva vida desnudos de historia y de tradiciones. Al contrario, traemos con nosotros una amplia gama de conceptos, ideas, costumbres, hábitos, formas de ver la vida, etc. Nuestra historia particular se funde, confunde y difunde con la de nuestro cónyuge. En muchos momentos, lo que somos choca de frente con lo que es la persona que amamos.

Un matrimonio sabio construirá su propia tradición familiar a partir de las tradiciones que traen ambos cónyuges. Podrán renovar, transformar o cambiar. Unos pocos idearán a partir de algo totalmente nuevo. Una pareja que se forma comienza a construir un mundo, una nueva forma de enfrentar la realidad. Antes de llegar a casarse, estaban unidos a una tradición familiar. Ahora, casados, están llamados a construir su propio horizonte.

Lo que mantiene unidas a las familias son los vínculos que construyen juntos. Una pareja sabia no confronta tradiciones. Crea otras nuevas a partir de las que traen ambos. Lo que surge es una expresión única y fresca. De ese modo, su matrimonio se convierte en una ventana a otros cielos.

Muchas familias se equivocan al disputar tradiciones o imponerle al cónyuge una manera de celebrar la vida que es propia del medio en que se formó. Deberíamos aprender a seleccionar todo lo bueno que recibimos y luego unirlo a todo lo bueno que recibió nuestro cónyuge, y de ese modo hacer algo novedoso. Las parejas que disputan sobre qué tradición familiar es mejor (la de su familia de origen y no la del cónyuge), en el fondo, están poniendo una cuña al tronco del árbol de sus vidas que, tarde o temprano, se partirá.

En tu casa ¿celebraban la Navidad reuniéndose con los hermanos de tu padre? En tu familia ¿tu padre le llevaba el desayuno a la cama a tu madre? En tu hogar de origen ¿nunca se celebraban los cumpleaños? ¡Qué importa! Lo que verdaderamente interesa es qué tradición surgirá entre ustedes.

En nuestro hogar realizamos muchas cosas que no se hacían en casa de mis padres ni de mis suegros. Son nuestras tradiciones. Son las cosas que nos producen felicidad a nosotros. Las familias se nutren de tradiciones, esas pequeñas y grandes acciones que tejen los recuerdos felices. Un matrimonio sabio buscará crear a propósito esas pequeñas tradiciones que se convertirán, a la postre, en postes que sostendrán el armazón de su hogar y que lo harán firme cuando vengan los momentos malos.

¿Qué tradiciones hay en tu hogar que no había en la casa de tus padres? Si no hay ninguna, pues, ponte a inventar, innovar, transformar. ¡Haz algo, y comienza hoy!

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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