Tengo que escoger obedecer a Dios en fe.

obedecerCada vez que confía en la sabiduría de Dios y hace lo que sea que le pide, aún cuando no lo entienda, profundiza su amistad con Dios. Normalmente no pensamos que la obediencia es una característica de la amistad; eso está reservado para los padres o el jefe o para un oficial superior, no para un amigo. Sin embargo, Jesús lo dijo claro que la obediencia es una condición para ser íntimo con Dios. Él dijo, “Son mis amigos, si hacen lo que les mando.” 7

La palabra que Jesús usó cuando nos llamó “amigos”, se refería a los “amigos del rey” en una corte real. Aunque estos amigos íntimos tenían privilegios especiales, estaban, sin embargo, sujetos al rey y tenían que obedecer sus órdenes. Somos amigos de Dios, pero no somos sus iguales. Él es nuestro amoroso líder y nosotros lo seguimos.

Obedecemos a Dios, no por obligación o por temor o por compulsión, sino porque lo amamos y confiamos que Él sabe qué es lo mejor para nosotros. Queremos seguir a Cristo porque estamos agradecidos por todo lo que ha hecho por nosotros, y cuanto más de cerca lo seguimos, más profunda se hace nuestra amistad con él.

A menudo los no creyentes piensan que obedecemos por obligación o por culpa o por temor al castigo cuando lo opuesto es la realidad. Porque hemos sido perdonados y liberados, obedecemos por amor — ¡y nuestra obediencia nos trae un gran gozo! Jesús dijo, “Los he amado, así como el Padre me ha amado. Permanezcan en mi amor. Cuando me obedecen permanecen en mi amor, así como yo obedezco a mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que sean llenos con mi gozo. Sí, el gozo de ustedes rebosará.” 8

Note que Jesús tiene la expectación de que hagamos solamente lo que él hizo con el Padre. La relación con su Padre es el modelo de nuestra relación con él. Jesús hizo todo lo que el Padre le pidió que hiciera — por amor.

La verdadera amistad no es pasiva; toma acción. Cuando Jesús nos pide que amemos a otros, que ayudemos a los necesitados, que mantengamos nuestras vidas limpias y que traigamos a otros a Él, el amor es lo que nos motiva a obedecer inmediatamente.

A menudo somos retados a hacer “grandes cosas” para Dios, cuando en realidad Dios se complace más cuando hacemos las cosas pequeñas en amorosa obediencia. Puede que otros no las noten, pero Dios las ve y las considera como actos de adoración.

Puede que las grandes oportunidades vengan una vez en la vida, pero las pequeñas oportunidades nos rodean día tras día. Aún a través de actos tan simples como decir la verdad, ser amable y alentar a otros, le ponemos una sonrisa al rostro de Dios. Dios valora simples actos de obediencia más que nuestras oraciones, alabanzas y ofrendas. La Biblia nos dice, “¿Qué complace más al Señor: holocaustos y sacrificios o la obediencia a su voz? Es mejor obedecer que sacrificar.” 9

Jesús comenzó su ministerio público a la edad de 30 años cuando fue bautizado por Juan. En este acontecimiento, Dios dijo desde el cielo: “Este es mi Hijo amado, y estoy totalmente complacido con él.” 10 ¿Qué había estado haciendo Jesús por treinta años que le dio tanto placer a Dios? La Biblia no dice nada acerca de esos años ocultos excepto por una simple frase en Lucas 2:51: “El regresó a Nazaret con ellos, y con ellos vivió obedientemente” (Msg). Treinta años de complacer a Dios fueron resumidos en dos palabras: ¡”vivió obedientemente”!

Tomado de Vida con propósito de Rick Warren

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