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Tengo que escoger obedecer a Dios en fe.

obedecerCada vez que confía en la sabiduría de Dios y hace lo que sea que le pide, aún cuando no lo entienda, profundiza su amistad con Dios. Normalmente no pensamos que la obediencia es una característica de la amistad; eso está reservado para los padres o el jefe o para un oficial superior, no para un amigo. Sin embargo, Jesús lo dijo claro que la obediencia es una condición para ser íntimo con Dios. Él dijo, “Son mis amigos, si hacen lo que les mando.” 7

Dios sonríe cuando le obedecemos de todo corazón

arcanoeSalvar la población animal de un diluvio mundial requirió gran atención a logísticas y detalles. Todo tenía que ser hecho de acuerdo a como Dios lo prescribió. Dios no dijo, “Noé, constrúyete cualquier barco que te plazca.” Él le dio instrucciones muy detalladas acerca del tamaño, la forma y los materiales, así como también el número de animales que debían de ser traídos a bordo. La Biblia nos dice cómo Noé respondió: “Y así Noé hizo todo exactamente tal y como Dios le había ordenado.” 10

ESPÍRITU SUPERIOR

danielDaniel caminó lentamente hasta la ventana de la casa, corrió la cortina, miró el sol que tenía de rojo el horizonte, y decidió olvidar la traición de sus compañeros; a fin de cuentas, no se podía esperar algo mejor de gente que no tenía el temor de Dios en su corazón.

Cómo enfrentar el miedo

vocesPor los pasadizos secretos del alma o por los pantanos traicioneros del espíritu, a través de generaciones, transitan en tropel los temores. Vienen atraídos por las historias que la mente arranca de lugares lejanos e ignotos. Comienzan a arribar cuando cae el sol, silenciosamente… Se sientan formando círculos y perturbando la paz.

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

aeropuerto.pgDébora llegó a Río Janeiro, sola, agotada y sin ganas de ver a nadie; los viajes en avión siempre la dejaban así. Habla pasado quince horas entre documentación, maletas y escalas. Lo único que deseaba, en ese momento, era darse un buen baño y ponerse a dormir. Pero, las cosas sucedieron de otro modo. Al salir de la aduana, se aproximó a ella una persona desconocida. Traía el nombre de la joven ejecutiva, escrito con letras grandes en una lámina de cartulina.

¿Señorita Paredes? -preguntó, a modo de saludo.

Ella asintió. Supuso que aquella era la persona enviada por la empresa y entró en el automóvil negro, que la esperaba fuera del aeropuerto. Ese fue el inicio de una noche de pesadilla, de terror y de muerte.