SER VARÓN

varon 2“Ahora reconozco que tú eres varón de Dios”. 1 Reyes 17:24 

Hay expresiones que se repiten en muchas culturas. Cambia el color de la piel, el idioma, la raza, pero los elementos básicos se mantienen. Todas las sociedades tienen mitos y conceptos relacionados con el “ser varón”. En muchas sociedades, el peor insulto a la masculinidad es la comparación con la mujer o la disminución de los elementos que se consideran propios de la virilidad.

Se educa para ser de una determinada forma, conforme a lo que se establece en la cultura particular en la que se está inmerso. De niño, en el barrio en donde me crié, se consideraba que se era “poco hombre” si no se era capaz de dar un par de puñetazos con la suficiente firmeza como para derribar al contrincante de una sola vez.

Luego, en la adolescencia, la hombría se relacionaba menos con la violencia y más con la capacidad de conquistar a alguna mujer, o con la resistencia a la hora de beber cerveza o de demostrar destrezas físicas al límite (una de las preferidas por muchos era demostrar hombría tirándose desde unos acantilados al mar embravecido).

Es de suponer que estos estereotipos quedaran atrás cuando se es adulto y se forma una familia. La realidad es que muchos varones siguen siendo niños y adolescentes en cuerpo grande. Una gran cantidad sigue repitiendo lo  mismo esquemas mentales sin ningún tipo de cambio. En una buena cantidad, lo único que hay es una capacidad de mayor disimulo a la hora de enfrentar, con inteligencia y sentido común, lo que significa ser un varón.

El estereotipo dicta que ser varón se relaciona con rudeza, capacidad de conquista, desprecio de las tareas hogareñas, no mostrar emociones asociadas a lo femenino (llanto, nerviosismo, miedo, etc.). He escuchado a varones defender con pasión y entusiasmo lo que, según ellos, es ser varón. Un padre llevó a su hijo con una prostituta, para que aprendiera lo que es “ser hombre”. Otro lo hizo pelear a puñetazos con otro chico de la misma edad, para que supiera lo que es “ser hombre”.

La realidad es que un varón es más hombre en la medida en que se sabe controlar y elabora un estilo de vida que esté de acuerdo con valores trascendentes, como son la cortesía. Esa es una tarea de toda la vida y no se relaciona con tener o no órganos  genitales masculinos, sino con entender con claridad que la hombría es un valor y no una metáfora nacida en una noche de borrachera infantil.

¿Eres verdaderamente un hombre o simplemente estás viviendo un papel prestado por la cultura en la que está inmerso? ¿Amas, respetas, colaboras, escuchas?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>