SEGUIR LUCHANDO

Vale la pena seguir intentándolo

Vale la pena seguir intentándolo

En una época en la que tantos matrimonios fracasan, encontrarse con una noticia así es simplemente una sorpresa. En Taiwán, en el año 2003, vivían Yan Wang y su esposo Liu Yung Yang, y son probablemente el matrimonio que más años ha durado casados. Han estado unidos en matrimonio durante 85 años. ¡Casi un siglo! Juntos han vivido dos guerras mundiales y otros tantos conflictos. Han visto el renacer del Comunismo y el Capitalismo. Muchas cosas han pasado, y ellos han quedado.

Han sido incorporados en el libro Guiness de los Récords, como el matrimonio más longevo del que se tenga noticia.

Yan Wang nació en el año 1900, un año después de su futuro esposo. Se casaron en el año 1917 siendo todavía unos adolescentes. De su unión, han surgido ciento diez descendientes, entre hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

¿Cuál es el secreto para que un matrimonio perdure tanto tiempo? Seguramente, algunos dirán: la atracción, circunstancias favorables, la capacidad de complementarse, etc. En realidad, el factor crucial es la voluntad. Decidir dar la pelea para que la relación resulte. Es un secreto a voces que, para que un matrimonio sortee las más variadas y difíciles circunstancias, necesita querer seguir luchando y buscando, de todas las formas posibles, la manera de mantener la llama del amor ardiendo.

Hoy, asistimos a una verdadera parodia del matrimonio. Muchos ni siquiera se casan; simplemente, conviven, con la idea de que si no resulta pueden romper fácilmente la relación, sin darse cuenta de que con esa actitud están creando precisamente las condiciones emocionales que permiten la ruptura.

Se necesita la voluntad continuar, aunque a veces suceda que sientan que ya no hay más nada que hace; aquel matrimonio va a fracasar.

Cuando encuentro un matrimonio que ha durado más de tres décadas casados, no puedo resistirme a preguntarles su secreto. Casi invariablemente, me dicen que no ha sido fácil, pero, decidieron creer que valía la pena seguir intentándolo.

Si una pareja no quiere seguir luchando, ni el mejor consejero matrimonial, ni aun Dios, pueden lograr que permanezcan unidos; es una cuestión de voluntad.

¿Estás poniendo todo de tu parte para que la relación resulte? ¿Estás consciente de que el día que bajes los brazos habrá poca esperanzas para ustedes?

Diseñados para amar de Miguel Ángel Núñez

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