¿Se puede tener fe cuando la presión te aplasta?

No lo lograrás...Las 6:30 de la mañana. El despertador grita a todo volumen que ya es hora de despertar. Pero, ¡cómo! ¡Si ella ni siquiera durmió! Se arrastra por la sala, para no despertar a nadie en casa. Las sandalias, deslizándose por el piso, parecen una multitud gritando al unísono: “No lo lograrás”.

Las 7:30 de la mañana. Dentro del auto, mientras lleva a los hijos a la escuela, Martha guarda silencio durante el camino. En el asiento trasero, los hijos juegan un juego electrónico portátil. En otros tiempos, les hubiese pedido que hicieran menos ruido; pero hoy no tiene fuerzas ni para eso. Por lo menos, ese ruido apaga un poco el grito de su corazón: “¡No lo lograrás!”.

Las 8:00 de la mañana: hijos en la escuela; tráfico lento; en la radio, las noticias de la mañana, la previsión del tiempo… y, en el corazón, la ansiedad de quien tiene que presentar un proyecto nuevo a un grupo exigente de clientes. El material es bueno, la presentación en el proyector está bien lograda; pero, el temor continúa. Ella sabe que, en el mundo de los negocios, un buen proyecto no es suficiente. La lucha es intensa, feroz; casi insana. Cualquier persona hace un buen proyecto; ella necesita más que eso. Necesita aquel contrato. Pero, Martha es un ser humano común, y tiene en su corazón las luchas comunes del día a día, el peso de la ansiedad, el fardo de la inseguridad, la inquieta pregunta: ¿Y si no lo logro? Martha es, en verdad, la imagen de una mujer temerosa, con miedo, asustada.

El texto de hoy fue escrito para un ser humano como Martha, que tenía un encuentro con personas difíciles, con gente a la que no le gustaba negociar; gente pesada. Y, en su desesperación, muestra que es todo, menos una persona lista para la batalla. Gedeón cargaba en su corazón el mismo interrogante de Martha y de muchos otros: ¿Acaso voy a lograrlo?

Tú eres un hombre valiente; el texto lo afirma. ¿Valiente? ¡Tanto Gedeón, como la Martha de nuestra historia, nada tienen de valentía! Al contrario, ellos parecen inseguros, miedosos y ansiosos. ¡Pero, no es así como Dios te ve! La grandeza es la visión de Dios. En el texto de hoy, Dios tiene la visión de un Gedeón victorioso porque lo ve no como es, sino como será por el poder divino.

Al comenzar un nuevo día, clama a Dios. Entrégale tu vida, sal a la lucha con fe, ve al campo de batalla y vence. Pero, antes, recuerda: “Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente”.

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2 Responses to ¿Se puede tener fe cuando la presión te aplasta?

  1. ricardo trochez dice:

    hola hemanos queria comentarles que yo tengo sueños y los interpreto quiero que me guien en eso porfavor que DIOS los bendiga gracias

    • admin1 dice:

      Hola Ricardo: Tienes un don de Dios, pero necesitas aferrarte a la Palabra de Dios todos los días. Estúdiala y prepárate. Habla con tu pastor y pídele consejo. Los dones hay que desarrollarlos dentro de la autoridad de la iglesia. Ten presente que es posible que cometas errores algunas veces y otras no. Lo importante es depender del Espíritu Santo y de hacerlo dentro de lo que te indique tu pastor. Pero sobre todo, la Biblia es tu filtro para todo!! Solo la Biblia! Bendiciones.

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