SABER ESCUCHAR

escuharDios nos dio dos oídos y una sola lengua; el mensaje es obvio; hay que escuchar más y hablar menos. El que ama aprende a escuchar incluso cuando su pareja está en silencio.

Es importante aprender a decir las cosas en el momento adecuado, es esperar el momento más propicio para decir algo. El matrimonio debería ser el lugar y la relación que nos permita ser más auténticos. Debería ayudarnos a plantear las cosas de tal modo que nos sintamos libres de ser.

Para crear el clima apto para la comunicación, se deben dar señales claras. Hace algún tiempo, mi esposa estaba conversando con un amigo de la familia que atravesaba problemas en su propio matrimonio. Entré a la casa en el instante mismo en que él le preguntaba a ella: -¿Qué es lo que te da tanta confianza de contar con Miguel?

Como había entrado por la cocina, ellos no me habían visto. Al escuchar la pregunta me quedé en silencio, obviamente interesado en la respuesta. Ella, simplemente, dijo:

-Porque siempre da muestras de estar dispuesto a escucharme. Por ejemplo, si está viendo televisión, por muy interesado que esté en lo que está viendo, apaga el televisor y me pone atención. O, si está trabajando en la computadora, deja enseguida lo que está haciendo y me atiende.

Nunca me había dado cuenta, hasta ese momento, lo importante que aquellos gestos podrían ser; me parecían normales. Ahora entiendo que son fundamentales. No solo importa escuchar, sino también hay que dar muestras fehacientes de que se tiene la intención de escuchar. Los cónyuges aprenden a leer las motivaciones y las intenciones que hay detrás de las conductas de cada uno.

Si nos damos tiempo para escuchar a extraños que a veces nos dicen algo no interesante, cuanto más deberíamos hacerlo con el cónyuge. Si ocupamos horas en ver una película o un partido de fútbol que es una acción trivial, ¿cómo no vamos a detenernos horas a escuchar a alguien que, supuestamente, es muy importante para nosotros?

Si realmente nos interesa el cónyuge, haremos los ajustes necesarios para estar con él o ella cuando nos necesite. Escuchar y estar atento para hacerlo es una señal clara de que el matrimonio es algo importante y que, por sobre todo, la persona con la cual compartimos la vida ocupa un lugar central en nuestras existencias.

¿Es tu cónyuge una persona importante para ti? ¿Cuánto tiempo ocupas en escuchar?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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