¿QUIÉN MANDA EN CASA?

mujer pregunta- ¡Sin rodeos, por favor! ¿Quién manda en casa? ¿Quién obedece a quién?

La mujer que me preguntaba lo hacía con ansiedad. Su matrimonio no andaba bien y lo menos que quería oír era el viejo discurso del sometimiento de la mujer.

Mi respuesta fue, simplemente:

-Ni el marido ni la mujer: Dios.

Se quedó mirándome incrédula; y a continuación, como no reaccionaba, le contesté.

-Perdemos el tiempo con discutir quién manda a quién. Cuando utilizamos la Biblia con el fin de buscar excusas para un determinado comportamiento que tenemos, sencillamente estamos acomodando la Escritura a un prejuicio previo que hemos desarrollado.

Los verdaderos líderes -de acuerdo al mandato de Cristo- no demandan obediencia. Solo aman.

A muchos varones les gusta leer Efesios 5:22 y 23, donde Pablo dice que el marido es cabeza de la mujer, con lo cual cometen dos errores. El primero es que no analizan qué significaba para el apóstol y sus lectores el concepto de “cabeza”. Y, segundo, se olvidan del versículo 21, que está íntimamente ligado al 22.

La exigencia perentoria de Pablo es que debe existir una interacción de sumisión mutua entre marido y mujer, basada en el amor. Con este planteamiento, Pablo desafió a toda una cultura que veía a la mujer no como un ser humano con derechos sino solo como un bien del cual se podía disponer a discreción.

El mandato de Pablo a las mujeres, por otra parte, es que se sometan a sus maridos, y define dicha relación de sometimiento a la luz de Cristo como cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y él es su Salvador (vers. 23). Del único modo en que el varón es cabeza de la mujer es de la manera en que Cristo lo es de la iglesia, al punto de que está dispuesto a dar su vida por salvarla.

Se le solicita a la esposa que entregue sus intereses, derechos y poderes a un esposo que le demuestra -tal como Cristo a la iglesia-día tras día, que la ama al punto de que, como marido, está dispuesto a renunciar a todo para que su matrimonio funcione. En ninguna parte del pasaje ni de la Biblia se le pide a la esposa obediencia al marido. La sumisión mutua no tiene que ver con obediencia sino con entrega voluntaria por amor a alguien que nos demuestra que nos ama incondicionalmente.

¿Cómo pueden aplicar el concepto de hoy a la relación que mantienen en el interior de su hogar? ¿Tú -marido- tratas a tu esposa como Cristo a la iglesia? ¿Tú -esposa- tratas a tu esposo como la iglesia a Cristo?

 Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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