¿QUÉ HACER SI ME EQUIVOQUÉ?

soly tormentaAyer mencionábamos las implicaciones de obedecer el mandato divino de no unirse en matrimonio con personas que no son cristianas. Se dan dos situaciones. Una, la de personas que se casaron aunque sabían que existía el mandato, y la de aquellos que llegaron a ser cristianos cuando ya estaban casados y su cónyuge no aceptó a Cristo como ellos. Las respuestas son distintas para cada caso. Hoy trataremos la situación de aquellos que fueron porfiados(as) a pesar del mandato bíblico.

En primer lugar, lo que la persona tiene que hacer es reconocer y aceptar que fue desobediente al consejo divino. Esto es fundamental; es el primer paso (Sal 51:3). Habiendo reconocido la falta, el segundo paso es confesar el pecado ante Dios (1 Juan 1:9). Sin confesión no hay remisión ni restauración. El tercer paso consiste en aceptar las consecuencias del error. Muchas personas creen que, habiendo confesado a Dios, eliminarán los resultados de su conducta, pero no es así. Para nuestro crecimiento y para que no nos convirtamos en presuntuosos, Dios no elimina las consecuencias de nuestra mala acción.

Finalmente, hay que buscar redención y sabiduría en Dios, quien nos puede enseñar a actuar.

¿Qué espera Dios que entendamos?

  1. Que hay que establecer prioridades. Por sobre todas las cosas, el cristiano debe poner en primer lugar a Dios, aunque eso le ocasione problemas con su esposo(a). Es necesario obedecer a Dios antes que a los seres humanos (Hech. 5:29)
  2. Que no hay que esperar de un no cristiano conductas cristianas. Muchos se impacientan porque su esposo(a) no actúa de acuerdo a principios cristianos. La Biblia sostiene que solo al espiritual se le puede demandar una conducta tal (1 Cor. 2:14)
  3. Que debes mantenerte con el no cristiano(a) mientras que sea posible. Es probable que tu vida pueda causar un impacto en el otro y finalmente convertirte en el medio de salvación; sin embargo, debe ser mientras no pongas en riesgo tu propia salvación (1 Cor. 7:12-15).

Ninguno de estos consejos es fácil de seguir, pero es el precio de haberse casado con alguien que no ama a Dios. Dios no puede ayudar a fin de tener la fuerza para continuar; aunque por momentos la situación resulte insoportable, a él debemos recurrir para pedir la fortaleza que necesitamos.

¿Estás dispuesto(a) a seguir estos consejos?

Diseñados para amar de Miguel Ángel Núñez

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