Por la razón correcta

novia niña)“Y llaman a Rebeca y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré”. Génesis 24:58.

La noticia recorrió el mundo, ante la consternación de millones de personas. En Rumania, una niña de 12 años fue obligada a casarse, en una boda arreglada. Ana Cioaba, de 12 años, fue forzada a casarse con Birita Mihai, de 15. Sin embargo, el caso alcanzó notoriedad porque la novia se rebeló y abandonó la iglesia durante la ceremonia, y después les dijo a los periodistas que no se consideraba casada.

Esto, que puede pasar por una noticia más, esconde algo mucho más serio, que es entender el verdadero sentido del matrimonio.

La relación entre dos personas que se casan es más que un compromiso afectivo y no se sustenta únicamente en la atracción sexual. Es un pacto que entraña compartir un ideal de vida y un proyecto vital conjunto. Por esa razón, un matrimonio arreglado, además de ser un abuso que violenta los derechos de las personas, impide el ejercicio de la voluntad, y va en contra de la aspiración lícita de los seres humanos de buscar, por su propia cuenta y riesgo, a la persona con la que han de compartir su vida.

Los que se casan no solo unen dos cuerpos; también construyen juntos un proyecto de vida, que necesariamente va a afectar a más de una generación. Por esa razón es un paso tan trascendente, y obliga a los contrayentes a entender que están ante una decisión radical y con consecuencias notables en la vida de muchas personas.

No es extraño que las bodas -en todas las religiones- sean una ocasión no solo de alegría, sino también de profundo respeto y el momento que parece más adecuado para buscar, en la Deidad una guía y orientación para hacer las cosas bien, y no equivocarse.

Nadie tiene derecho a obligar a alguien a casarse en contra de su voluntad. Eso lo sabemos; en la mayoría de los matrimonios occidentales prima la voluntad de los contrayentes. Sin embargo, muchas familias presionan a sus hijos o sus hijas para que se unan en matrimonio por conveniencias de tipo económico, social o político. Eso es tan nefasto como la boda de los adolescentes rumanos de la noticia.

Una boda no puede ser hecha por “conveniencias” pecuniarias. Buscar “el mejor partido” por estatus, nivel profesional o buena situación social es la otra cara de los “matrimonios arreglados” que a la postre solo causan infelicidad a muchas personas.

En el plan de Dios, dos personas se eligen entendiendo que, entre ellos, el amor es primordial; y eso no tiene que ver con “romanticismo”, como algunos críticos llaman a este modelo, sino con el sentido común y con actuar conforme a un diseño divino.

¿Por qué elegiste casarte con la persona que estás casado? ¿Estás seguro de que fue solo por amor?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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