OBEDIENCIA PARA VIDA

agua y aceite

El agua y el aceite no se mezclan

Hay consejos bíblicos tan claros que de no hacerles caso pasamos por tozudos. La unión entre un cristiano y alguien que no lo es no solo resulta lógicamente incorrecta, sino también va en contra de un consejo claramente establecido por Dios.

Es posible que no estemos de acuerdo con la opinión de un amigo, que difiramos con los argumentos dados por un escritor, que no apoyemos una idea popular, etc., pero, cuando no estamos conformes con lo que Dios mismo dice, en ese caso, demostramos falta de sabiduría; porque Dios, en su infinito amor, nunca nos va a dar una orientación para perjudicarnos, y siempre lo hace en el contexto de que sabe lo que es mejor para nosotros.

¿Por qué razón Dios no propicia matrimonios entre personas creyentes y no creyentes? Hay varias razones:

Riesgo. Cada vez que unimos nuestros intereses a alguien que no ama a Dios por sobre todas las cosas ponemos en riesgo algo más que nuestra estabilidad emocional en esta tierra; simplemente, nos ponemos en el terreno del enemigo de Dios y arriesgamos perder el don más maravilloso que existe: el cielo.

Sentido común. Es una verdad obvia que el agua y el aceite no se juntan. Para que se logre unir el agua con el aceite, uno de los dos elementos debe variar su constitución molecular; pero, en dicho caso, se convierte en otra cosa. Lo mismo sucede en la pareja.

Modo de vida. Ser cristiano no es un saco que me pongo para un acontecimiento formal, es un estilo de vida que permea toda mi existencia. Cada aspecto de mi vida está condicionado por el ser cristiano. No se puede compartir un estilo de vida cristiano con el de un no creyente. Son distintos, y chocarán inexorablemente en algún momento.

Plenitud. Para que las personas sean felices completamente, necesitan entender que la vida es mucho más que sobrevivir. Se necesita un sentido, un propósito orientador de la existencia. ¿Cómo se puede alcanzar dicho ideal cuando los objetivos son tan distintos entre un cristiano y alguien que no lo es?

Soledad. Suelo decirles a los jóvenes o las señoritas que eligen como compañero(a) a alguien no cristiano que tarde o temprano se quedarán solas(os) en lo más importante, que es la vida de principios y valores. No lograrán compartirlos y al final tendrán que bregar solitarios en la educación de los hijos, en la orientación de la vida, y terminarán cediendo en aquello que es vital, para simplemente no sentirse solitarios. ¿Valdrá la pena?

¿Has sido obediente a Dios? ¿Entiendes la ley de la siembra y la cosecha? Si ese es tu caso, no olvides leer la meditación de mañana.

Diseñados para amar de Miguel Ángel Núñez

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>