MUJERES MACHISTAS

mujer machis“Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses, y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas”. Deuteronomio 10:17

 El machismo es un problema cultural que atenta abierta y directamente en contra del matrimonio. Produce una distorsión en la relación, haciendo que la mujer y el varón no se comporten de forma natural entre sí y se traten de un modo impropio. Esta idea es normalmente aceptada por muchas personas, de ambos sexos. La mayoría de los que se resisten al concepto de que el varón y la mujer deben tratarse de manera recíproca y favoreciendo la mutualidad son varones. Eso lo encuentro natural; sin embargo, lo que siempre me produce desazón es lo que llamo, irónicamente, las “mujeres machistas”.

La mayoría de las que conozco creen honestamente en el equívoco que transmite que la mujer debe estar subordinada al varón; incluso algunas llegan a afirmar que opinar lo contrario es un error que produce inestabilidad en el interior de la pareja y la familia.

Muchas mujeres defienden la discriminación y un trato no igualitario contra la mujer. Alguna de ellas cree que es así como corresponde al orden establecido por Dios. El machismo ha afectado de tal modo la formación de las personas que muchas mujeres terminan repitiendo dichos conceptos sin saber que aquello es propio de una cultura de discriminación, que no obedece al plan de Dios, sino que es consecuencia del pecado, que estamos llamados a dejar.

¿Por qué hay mujeres que defienden un modelo patriarcal que es evidentemente discriminatorio para ellas mismas? Probablemente, el factor  que más juega en contra es el miedo. El temor al cambio o a enfrentar nuevos desafíos hace que muchas mujeres prefieran quedarse en un modelo social que no solo distorsiona la relación varón-mujer sino también favorece un esquema que no es de origen divino.

Otro elemento que incide es que muchas mujeres no han aprendido a sentirse  valoradas por ser personas, sino por estar en referencia a un varón, sea padre, hermano o esposo. En ese contexto, les causa pavor el tener que depender de sí mismas.

Hay otras mujeres a las que les resulta cómodo vivir de la imagen del esposo o del padre. Es más fácil, evidentemente, esconderse detrás de un apellido o un título. Lo grave es que esto es vivir de prestado, porque no es propio.

Ser mujer es tan valioso como ser varón. No corresponde la discriminación en un contexto en el que Dios no hace diferencias entre un ser humano y otro.

¿Eres una mujer machista? ¿Estás dispuesta a exponerte al cambio y al desafío, que es entender que ser mujer es tan válido como ser varón?

 Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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