MIEDO AL COMPROMISO

concubinato“Porque cada uno cargará con su propia responsabilidad”. Gálatas 6:5 RV95

Recientemente, una investigación confirmó lo que las mujeres ya sabían desde hace mucho tiempo: los varones tienen la tendencia a evitar todo lo posible el matrimonio. Una de las razones que se suele esgrimir es que cada vez hay más parejas que deciden vivir juntas antes de casarse o no pensando en contraer matrimonio nunca.

Además, hoy en día, al haberse flexibilizado los cánones morales cristianos, es relativamente fácil tener relaciones sexuales casuales y sin compromiso, sin sufrir el estigma de la prostitución, simplemente como parte de una cultura que considera que la sexualidad debe vivirse de manera libre y sin prejuicios.

La mayoría de los varones rechaza el matrimonio por el compromiso que implica. Hay una lucha por aceptar responsabilidades que no están dispuestos a asumir. Por otra parte, los varones, por formación cultural, tiene más complicaciones a la hora de experimentar la afectividad; de allí que las relaciones sexuales sin compromiso resulten ser menos comprometedoras, o se corra un riesgo menor de obligación afectiva.

Por otro lado, la otra razón se debe al temor al divorcio y a las consecuencias económicas que trae. Bajo ese prisma, es preferible la cohabitación, que los mantiene en una situación similar a la del casado, pero sin los “riesgos” del matrimonio.

Lo real es que, en el ámbito mundial, en los países occidentales, tanto varones como mujeres tienden a aplazar el matrimonio, prolongándolo más allá de lo lógico o práctico. Sin embargo, junto con un estilo de vida, se han instalado miedos que hacen que cada vez más parejas vivan juntas, sin estar casadas. 

La realidad es que el retrasar el matrimonio beneficia más a los varones que a las mujeres. En forma paradójica, el sexo masculino puede esperar a casarse. Cuanto más pasa el tiempo, mayores son las posibilidades de casarse, mientras que con las mujeres sucede lo contrario.

El concubinato solamente genera una tensión creciente en la mujer, que paulatinamente se va sintiendo más vulnerable, porque socialmente es más difícil que sea aceptada por otro varón en una relación estable.

El plan de Dios es el matrimonio. Es lo que protege finalmente el amor. El compromiso libera, porque nos da la libertad de ser auténticos, sin temor a ser abandonados por ser nosotros mismos. Va siendo hora de hacerle caso al diseño divino y buscar el matrimonio como la única salida válida dentro del plan divino.

¿Estás casado o cohabitas? ¿Entiendes los riesgos del concubinato?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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