MIEDO A SER

hombre creado“Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre”, Isaías 45:12

Varones y mujeres reciben modelos culturales acerca de su ser femenino o masculino. Con el tiempo, dichos patrones se convierten en una especie de camisa de fuerza que lo domina todo. Por ejemplo, se supone que ser varón es no tener dudas e inseguridades. Es no plantearse preguntas referidas a la sexualidad. Se supone que un macho bien macho sabe cómo tener relaciones sexuales y hacer gozar a una mujer.

Si alguien de sexo masculino aventura osadamente alguna pregunta sobre sexo, o revela ignorancia, o expresa cualquier inquietud al respecto o admite que puede tener algún problema sexual, corre el riesgo de verse disminuido en su esencia masculina.

Cada vez que hablo con alguna pareja que tiene algún tipo de disfunción sexual y aventuro la idea de que consulten a un sexólogo y se sometan a una terapia, en general los varones reaccionan ofendidos. Cuando hablo en privado con ellos, suelen cargar todas las culpas en la mujer, aduciendo que ellos funcionan perfectamente. No se les ocurre pensar que la sexualidad es un baile que no se puede bailar solo.

La mayoría de los varones supone que una erección es muestra suficiente de virilidad. En su fantasía afrodisíaca, suponen que el ser capaz de tener algún orgasmo o eyaculación es la medida de la sexualidad. Muy pocos aceptarían que esa forma de ver la sexualidad no solo es adolescente, sino también, muestra un alto grado de ignorancia acerca de cómo funciona realmente una “relación” de pareja.

Al reducir toda la sexualidad al coite y lo genital, y no expresar ternura so pena de parecer débiles, o no explicitar sentimiento porque podrían correr el riesgo de parecer afeminados o no expresar dudas, inquietudes y deseos para no dar la impresión de ser faltos de virilidad, los varones terminan siendo menos que humanos y una pobre pantomima de lo que realmente  podrían ser.

Lo lamentable es que algunos de estos estereotipos son defendidos y sostenidos incluso por mujeres, que a la hora de la verdad demostrarían rechazar dichos conceptos, pero que en la vida cotidiana lo viven como si fueran verdades indiscutibles.

Lo cierto es que, en el diseño divino, se contempló la expresión de emoción, la sensibilidad, la ternura y la capacidad de dudar de sí mismos como partes esenciales de la constitución no solo de una mujer sino también de un varón. Renunciar dichos aspectos del entramado de la vida humana implica no vivir a la altura de lo que significa ser nada más y nada menos que un ser humano… lo que ya en sí es bastante.

¿Te dejas guiar por el diseño divino o por el prejuicio estereotipado?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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