LUNA DE MIEL

lunaHay expresiones extrañas para nombrar situaciones que todos conocen. Por ejemplo, la frase “luna de miel”. ¿Has visto una luna hecha de miel? No solo no existe, sino también es absolutamente absurdo pensar en algo así.

La expresión viene de los Teutones de Alemania, quienes por superstición celebraban los matrimonios solo cuando había luna llena. Luego, durante treinta días seguidos, los recién casados debía beber licor de miel con el fin de desinhibirse sexualmente. De allí la frase se popularizó en Occidente, y es una expresión que a todos evoca un momento especial de alegría e inicio.

A menudo suelo decirles a las parejas que preparo para casarse: inviertan menos dinero en la fiesta y en la boda, y más en la luna de miel. Como no es un discurso que se escucha a menudo, suelen preguntarme las razones de mi consejo, y les señalo algunos elementos que todos los recién casados deberían considerar, y también los que ya llevan años de casados y que necesitan poner a punto su relación, volver a empezar.

En primer lugar, el inicio marca el proceso posterior de una pareja. No me refiero solo al aspecto sexual, que es importante, sino al proceso que se genera a partir de las decisiones que toman en esos primeros momentos que empiezan a vivir juntos. Es tan importante el asunto que, en tiempos bíblicos, cuando alguien se casaba, se lo eximía de la guerra y de cualquier responsabilidad durante un año, para que se dedicaran como parejas uno al otro. ¿Te imaginas? ¡Una luna de miel de un año y con gastos pagados! ¡Me habría gustado vivir en ese tiempo… solamente por eso!

En segundo lugar, las parejas precisan momentos de soledad completa. Los inicios de un matrimonio son claves, a fin de establecer criterios posteriores para su vida de casados, al tener una actitud de compañerismo y estar con la expectativa fresca.

Finalmente, cuando se invierte en una buena luna de miel, con un buen hotel, un buen descanso, se estarán diciendo a sí mismos cuán importante es la relación matrimonial y la pareja. Por eso, recomiendo que cada seis meses, al menos, toda pareja tenga una “nueva luna de miel”, aunque sea de dos días.

¿Cuándo fue la última vez que tomaste un descanso para ir de “luna de miel”?

Diseñados para amar de Miguel Ángel Núñez

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