LA MENTIRA

enfermeraAl regresar a casa, mientras buscaba las llaves, el sonido de una melodía dulcísima lo cautivó. Levantó la mirada, y comprobó que la música provenía de la casa de enfrente. En ella, vivía una joven linda, de cabellos rubios y andar pausado. Rigoberto la veía todos los días, de mañana, mientras ella volvía del trabajo, vestida de enfermera, y también por las noches, cuando ella iba al hospital. La música fue el punto de inicio de una amistad bonita entre ambos jóvenes. El tiempo se encargó de transformar esa amistad en amor.

Dos años después, los jóvenes, enamorados, decidieron casarse. Todo estaba listo para la boda. Faltaban apenas dos días para el día más feliz de la vida de ambos, cuando Rigoberto recibió una carta anónima, que le advertía sobre las actividades de la novia. Con la carta en mano, Rigoberto conversó con ella. La joven rubia se puso triste, y empezó a llorar.

 -No sabía cómo decírtelo- se lamentó, desesperada.

 -Entonces, ¿todo fue mentira? -preguntó el novio, angustiado-. No eres enfermera: eres una chica de la noche.

-No podía decírtela; jamás lo hubieses entendido.

Todos los días, en todos los lugares, se ven escenas como esta: personas que argumentan que no pueden decir la verdad: que la dirán cuando llegue el momento oportuno; que la verdad es demasiado cruel para ser dicha en el momento; que la omiten porque aman a la otra persona. Pero, el texto de hoy afirma que la mentira, no importa el nombre que le des ni el justificativo que inventes, es maligna. Nace en la mente del enemigo; él es el padre de la mentira.

¿Estás escondiendo algo que debes decir? El mejor momento para decir la verdad es ahora; jamás habrá momento más oportuno. La verdad es como una herida limpia: sangra, duele, pero sana. La mentira, por el contrario, es como una herida infectada, que tarde o temprano te lleva a la muerte.

¿Por qué no haces de este día el día de la verdad en tu vida? Ve a Jesús, permanece a su lado: él es el camino, la verdad y la vida. Él te dará fuerzas para salir del mundo de oscuridad en el que vives, rodeado de mentiras o medias verdades. Y recuerda: “[el diablo] ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él”.

Plenitud en Cristo, Alejandro Bullón

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