LA INJUSTICIA DEL MACHISMO

mujer dirigida“Los bendijo Dios, y les dijo [al varón y a la mujer]: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, las aves de los cielos, y todas las bestias que se mueven sobre la tierra”. Génesis 1:28

La mayoría de los matrimonios se construye sobre premisas masculinas. Se supone que la mujer debe girar en torno a los objetivos y los planteos propios del varón. Las metas del hogar se miden en función de los logros del varón. Incluso los hijos se visualizan como parte de un plan en el que el varón es quien tiene las directrices de lo que serán sus vidas.

En muchos aspectos, estos rasgos culturales señalan un conflicto que implica discriminación y disminución de una persona por otra, lo que no solo es injusto sino también está fuera del plan divino y es resultado, al fin de cuentas, del alejamiento de los seres humanos del plan original de Dios y de sus principios de equidad. Ningún ser humano debería ser considerado propiedad de otra persona; eso es una especie de esclavitud encubierta, lo que efectivamente sucede en el interior de muchos hogares en los que muchas mujeres no solo pierden su identidad personal sino también la posibilidad de tener un proyecto de vida personal o ideas propias.

 Cuando la mujer pierde la capacidad de ser ella misma y es reconocida únicamente en función de los logros de su esposo, literalmente pasa a ser como una muerta en vida. Alguien que no existe por sí misma sino en función de otro ser humano. Es tan común la situación que a nadie parece alarmarle y, aunque algunos hacen chistes por esta razón, en el fondo, no logran entender la gravedad de lo que significa que alguien pierda su capacidad de ser auténticamente único.

Un matrimonio es una relación consensuada y libre, en la que dos personas deciden darse el uno al otro para construir un proyecto de vida juntos, no una idea unilateral masculina. En un contexto donde imperan solamente las premisas masculinas, no se puede hablar de matrimonio, sino de dictadura.

 Lamentablemente, pocos alzan su voz frente a este esquema degradante. La mujer y el varón fueron creados por Dios como seres dignos, que deberían colaborar entre ellos de modo que uno y otro se potencien para alcanzar el máximo desarrollo posible como personas. No se puede lograr esto con actitudes unilaterales machistas.

¿Qué experimentas en el interior de tu matrimonio: dictadura o democracia? ¿Colaboración o imposición?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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