LA HISTORIA DE NUESTRO MATRIMONIO

instruye al niñoLa vida nos va dejando marcados. Todo lo que nos pasa cuenta. Estamos llenos de marcas indelebles, que no somos capaces de entender ni explicar. Somos lo que hemos vivido. Si hiciéramos una historia de cada momento que hemos experimentado, veríamos que cada gesto, dolor, sonrisa, actitud, ha dejado una señal en nosotros que, de alguna forma, ha condicionado lo que hemos llegado a ser.

En particular, la infancia y la adolescencia son los momentos cruciales de la vida humana. Allí están inmersas muchas de las razones de por qué somos lo que somos. En cada vida hay una historia cuya raíces casi siempre se extienden hasta el momento en que comenzábamos a vivir y empezábamos a entender.

A muchos les cuesta entender cuando les digo que sus problemas matrimoniales comenzaron en su niñez. Se quedan mirándome como si lo que dije hubiese sido una bobería. Pero -aunque parezca absurdo- no lo es. Cada experiencia por la que atravesamos nos prepara, para bien o para mal, para lo que viviremos en el futuro.

Si los modelos que recibimos en nuestra niñez temprana y en la adolescencia no fueron los mejores, es probable que no tengamos la suficiente capacidad para elegir correctamente a quien nos ha de acompañar toda la vida.

Suelo creer que algunas personas no deberían haberse casado, al menos con la persona que eligieron. No porque sean personas malas ni con intenciones equivocadas, sino porque las experiencias que vivieron no las ayudan a estar suficientemente preparadas para ayudarse mutuamente. No es que no puedan aprender, pero, el costo afectivo y emocional suele ser alto, y no todos están dispuestos a emprender el viaje- a veces doloroso- del reaprendizaje.

Cuando iniciamos con alguna persona el delicado proceso de descubrir las raíces de sus temores, sus ansiedades, sus prejuicios y sus emociones encontradas, inevitablemente afloran experiencias tempranas y, en su mayoría, relacionadas con las familias de origen. Hay historias de todo tipo, que van mostrando cómo las personas han sido configuradas en lo que son a partir de los elementos positivos y negativos que las han modelado y las han formado. Es verdad que los seres humanos elegimos; pero, nuestras elecciones siempre están dentro de un contexto.

La historia personal es importante para entender lo que somos. Sin esa historia, sería imposible comprender por qué decidimos ser lo que llegamos a ser. Toda pareja debería saber el pasado del otro, solo para entender, nunca para juzgar. ¿Conoces suficientemente bien a tu cónyuge para entender por qué es cómo es?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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