La adoración que complace a Dios

29384_358090164286609_106516498_n Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas sus fuerzas. Marcos 12: 30 (NIV)

Dios quiere todo su ser. Dios no quiere una parte de su vida. El pide todo su corazón, toda su alma, toda su mente y todas sus fuerzas. Dios no está interesado en un compromiso a medias, en una obediencia parcial o en las sobras de su tiempo y de su dinero. El desea su devoción total, no las migajas de su vida.

Una vez una mujer samaritana trató de debatir con Jesús cuál era el mejor tiempo, lugar y estilo de adoración. Jesús le respondió que esos detalles externos eran irrelevantes.

Dónde adora no es tan importante como cómo adora y cuánto de usted mismo ofrece a Dios cuando adora. Hay una manera correcta y una manera incorrecta de adorar. La Biblia dice, “Seamos agradecidos y adoremos a Dios de la manera que le complacerá.” 1 El tipo de adoración que complace a Dios tiene cuatro características:

Dios se complace cuando nuestra adoración es veraz. A menudo alguien dice, “Pienso que Dios es…” y después él o ella comparte su idea de la clase de Dios que le gustaría adorar.

Pero no podemos arbitrariamente crearnos nuestra propia imagen conveniente o inofensiva de Dios y adorarla. Eso es idolatría.

La adoración tiene que estar basada en la verdad de las Escrituras, no en nuestras opiniones de Dios. Jesús le dijo a la mujer samaritana, “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque ellos son el tipo de adoradores que el Padre busca.” 2

“Adorar en verdad” significa adorar a Dios tal como Él es verdaderamente revelado en la Biblia.

Dios se complace cuando nuestra adoración es auténtica. Cuando Jesús dijo que usted debe “adorar en espíritu”, él no se estaba refiriendo al Espíritu Santo sino al espíritu suyo. Hecho a semejanza de Dios, usted es un espíritu que reside en un cuerpo y Dios diseñó su espíritu para comunicarse con Él.

La adoración es su espíritu respondiendo al Espíritu de Dios.

Cuando Jesús dijo, “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma” él quiso dar a entender que la adoración debe de ser genuina y de corazón. No es sólo una cuestión de decir las palabras correctas; tiene que sentir lo que dice. La alabanza que no viene del corazón ¡no es alabanza del todo! No tiene ningún valor y es un insulto a Dios.

Cuando adoramos, Dios ve más allá de nuestras palabras y ve la actitud de nuestros corazones. La Biblia dice, “El hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón.” 3 Como la adoración envuelve deleitarse en Dios, ésta utiliza sus emociones. Dios le dio sus emociones para que lo pudiera adorar con sentimientos profundos – pero esas emociones tienen que ser genuinas, no fingidas. Dios odia la hipocresía. Él no quiere exhibicionismo o pretensión o fingimiento en su adoración. El quiere su amor sincero y real. Podemos adorar a Dios imperfectamente, pero no podemos adorarlo sin sinceridad.

Claro, la sinceridad por sí sola no es suficiente; uno puede estar sinceramente equivocado. Por eso es que el espíritu y la verdad son necesarios. La adoración tiene que ser veraz y auténtica. La adoración que complace a Dios es profundamente emocional y profundamente doctrinal. Usamos nuestros corazones y nuestras cabezas.

Hoy en día muchas personas igualan ser emocionalmente conmovido por la música a ser conmovido por el Espíritu, pero estas dos cosas no son las mismas. La adoración genuina ocurre cuando su espíritu responde a Dios, no a algún sonido musical. De hecho, algunas canciones introspectivas y sentimentales son un obstáculo a la adoración porque le quitan la atención a Dios y la concentran en nuestros sentimientos. La mayor distracción en la adoración es usted mismo – sus intereses y su preocupación de lo que otros están pensando de usted.

A menudo los cristianos difieren acerca de la manera más apropiada o auténtica de expresar la alabanza a Dios, pero estos argumentos usualmente sólo reflejan diferencias de personalidad y de experiencias pasadas. Hay muchas formas de alabanza que son mencionadas en la Biblia, entre ellas la confesión, gritar, ponerse de pie en honra, arrodillarse, bailar, hacer ruidos alegres, testificar, tocar instrumentos musicales y levantar las manos. 4 El mejor estilo de adoración es el que más auténticamente representa su amor por Dios, basado en el pasado personal y la personalidad que Dios le dio.

Mi amigo Gary Thomas notó que muchos cristianos parecen estar atascados en una rutina de adoración – una rutina que no satisface – en lugar de tener una vibrante amistad con Dios, porque se forzan a usar métodos devocionales o estilos de adoración que no encajan con la manera en que Dios particularmente los moldeó.

Gary se preguntó, Si Dios nos hizo a todos intencionalmente diferentes, ¿por qué se espera que todos amen a Dios de la misma manera? A través de la lectura de libros clásicos cristianos y de entrevistas con creyentes maduros, Gary descubrió que los cristianos han usado muchos caminos por 2000 años para disfrutar de la intimidad con Dios: estando en medio de la naturaleza, estudiando, cantando, leyendo, bailando, creando arte, sirviendo a otros, estando en soledad, disfrutando de la comunión de otros creyentes y participando en decenas de otras actividades.

En su libro Sacred Pathways (Los Senderos Sagrados), Gary identificó nueve maneras posibles que personas pueden usar para acercarse a Dios: Los Naturalistas se sienten más inspirados a amar a Dios en la naturaleza, en ambientes naturales. Los Sensoriales aman a Dios con sus sentidos y aprecian bellas reuniones de adoración que envuelven ver, gustar, oler y tocar, no sólo oír. Los Tradicionalistas se acercan a Dios a través de ritos, liturgias, símbolos y estructuras invariables. Los Ascetas prefieren amar a Dios en la soledad y la simplicidad. Los Activistas aman a Dios al confrontar el mal, batallar las injusticias y trabajar para hacer el mundo un lugar mejor. Los Entusiastas aman a Dios a través de la celebración. Los Siervos aman a Dios al amar a otros y atender sus necesidades. Los Contemplativos aman a Dios a través de la adoración. Los Intelectuales aman a Dios al estudiar con sus mentes. 5

No hay aproximación de “talla única” a la adoración y a la amistad con Dios. Una cosa es cierta: no le trae gloria a Dios cuando trata de ser alguien que Él nunca tuvo intenciones que fuera. Dios quiere que usted sea usted mismo. “Esta es la clase de personas que el Padre anda buscando: aquellos que son simple y sinceramente ellos mismos ante El cuando lo adoran.” 6

Tomado de Vida con propósito de Rick Warren

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