INDIVIDUOS, NO CLONES

clones“Fuimos creados como individuos insustituibles, diferentes de todos los que han sido antes o serán en el futuro. Este es un pensamiento que atemoriza a las personas inseguras, que no han comprendido que para Dios cada persona en el mundo es un individuo con talentos únicos y exclusivos” (Paul Fairfield).

Vivimos una sociedad que tiende hacia la uniformidad. Se considera los “promedios” como norma del accionar humano. Se crean “estándares” de acción. Se modelan “estilos” de ropa, comida y objetos. Todo eso tiende a la aniquilación del individuo.

Lamentablemente muchos trasladan estos patrones de conductas a sus relaciones de pareja. Algunas frases que parecen inocentes, en el fondo, esconden una carga de significado que, en suma, resultan ser totalmente apabullantes para la dignidad humana: “Las mujeres son emocionales; no se puede confiar en ellas”.

“Los varones son racionales; eso significa que no se puede esperar de ellos reacciones que son más comunes en las mujeres”.

Los “son así” y “no es de varones” o “…de mujeres” es tan común que no nos damos cuenta de la insensatez que hay detrás de dichas expresiones que, expuestas en todos los tonos, en el fondo son insultantes para la inteligencia humana, porque invalidan el factor más importante de la identidad de los seres humanos: ser únicos. Individuos irrepetibles. No ser copias o clones de otros que han existido antes.

Cada persona tiene su propia historia y composición genética; eso implica que, por definición, está llamada a componer su propio camino y a desarrollar sus propios senderos de acción.

Me molesta profundamente cuando alguien que se supone inteligente viene con la consabida frase: “Los varones son…” o “Las mujeres actúan de ese modo”. Basta solo con leer un libro de antropología comparada para darse cuenta que de un grupo social a otro los seres humanos cambian tan radicalmente que, de pronto, sorprende que se consideren todos hermanos de una sola especie.

Toda persona tiene el derecho inalienable de elegir sus propios valores, construir sus propias metas, desarrollar sus propios sueños.

Cuando nos casamos, no lo hacemos para que otro cambie lo que somos, sino para compartir nuestras individualidades y construir juntos una historia que será diferente a la de otros porque estará formada por dos seres humanos también distintos.

¿Estás respetando la individualidad de tu pareja? ¿Eres consciente de que al anular a tu cónyuge eliminas de su vida lo que lo distingue como ser humano, su individualidad?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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