EXCUSAS MASCULINAS

excusas“Cordón de tres dobleces no se rompe pronto”. Eclesiastés 4:12

Marido y mujer se casan no para que uno sea esclavo del otro. Muchas mujeres se esclavizan al grado de convertirse en sirvientas, primero de sus esposos, y luego de sus hijos. Eso no es sano ni lógico.

Maridos y esposas han de aprender a colaborar juntos en los deberes de un hogar. Muchos varones se excusan diciendo que ellos no ayudan porque han trabajado todo el día fuera de su hogar. Pero, dicho argumento no es justo. Una mujer que está todo el día atendiendo una casa lo menos que necesita es, que cuando llegue su esposo, este colabore para que ella descanse. Después de todo, la jornada laboral del marido se acaba cuando sale de su trabajo, pero en el caso de muchas mujeres eso continúa mucho más del tiempo recomendable, incluso luego de que todos se han ido a dormir.

El asunto se torna más grave cuando ambos trabajan y cuando hay niños. Muchos varones siguen argumentado lo mismo, incluso cuando sus esposas tienen trabajos fuera de la casa. Ellos llegan para descansar y sus esposas para continuar con una segunda jornada que incluye lavar, planchar, hacer comida, limpiar y atender los mil detalles de una casa. No todos están en condiciones para pagarle a alguien para que realice ese trabajo. Eso no es justo ni sabio. Lo que hay en muchos maridos es simplemente una actitud de pereza, excusas acomodaticias y un profundo egoísmo.

Cuando las mujeres no trabajan fuera del hogar, pero tienen hijos, especialmente si estos son pequeños, suelen estar abrumadas por lo que significa cuidar a un niño. No es una tarea fácil atender a un infante, que tiene más energía que la que tienen dos adultos juntos. Que continuamente hay que estar pendiente de ellos. Al llegar a casa, muchos maridos simplemente creen que eso es una tarea de “mujeres” y que, como les gusta, no es cansadora. Por favor, maridos, quédense un día solos con sus hijos y a la vez haciendo todas las labores de la casa, a ver si aguantan una jornada.

Una esposa necesita que le hagan sentir que lo que hace es valioso y que le den respiro. Un varón sabio le diría a su esposa, al llegar a casa:

-Amor, ¿en qué te ayudo?

Muchas mujeres, poco sabias, simplemente dirán:

 -En nada, descansa.

Al llegar a un hogar donde hay niños, los varones necesitan entender que aquella mujer ha estado relacionándose con mentes infantiles durante toda la jornada, y que ahora necesita conversaciones de adultos y una actitud que la haga sentir esposa y no esclava.

¿Cómo tratas a tu esposa? ¿Es ella esclava o compañera?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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