EVIDENCIAS DE AMOR

fruto amorA menudo me preguntan: ¿Cómo sé si estoy enamorado? Es una pregunta difícil, porque está marcada por nuestros sentimientos. Solemos ser muy objetivos con otros, pero tremendamente parciales a la hora de autoevaluarnos. Siempre es más fácil apuntar al extraño que mirarse al espejo. Nadie quiere escuchar algo que lo saque de su habitual rutina o que lo convenza de que lo que está haciendo está mal. Por esa razón, la respuesta no es sencilla. 

La Biblia establece un principio válido para el amor: “Por sus frutos, los conoceréis” (Mat. 7:16). Cuando hay amor, se nota. Las evidencias son incuestionables. El problema es entender el tipo de evidencia.

Pablo lo expresa de una manera simple y profunda. Él dice que el amor es un fruto de la acción de Espíritu Santo (Gal. 5: 22). En otras palabras, el amor real no nos surge de manera espontánea sino como una consecuencia de nuestra relación vivencial con Dios. En el texto, en la mayoría de las versiones, luego de esa frase aparece una coma; sin embargo, desde el punto de vista gramatical lo que corresponde son dos puntos. Eso porque, a continuación, el texto pasa a detallar las evidencias del amor.

El texto dice: “Pero el fruto del Espíritu es amor”. ¿Cómo sé si hay amor? Muy simple, cuando hay amor hay: “alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gal. 5:22, 23 NVI). Si te la pasas llorando, eso no es amor; es tortura. Si, en vez de paz, vives con angustia, eso es suplicio. Si cada vez que te equivocas la persona que dice amarte arma un escándalo, eso es martirio. Si en vez de actos de bondad, aquel que dice amarte te trata como un estropajo, sin cuidado y sin sensibilidad hacia tus sentimientos, eso no es amor sino necedad. Si el ser humano que amas considera que no está mal coquetear con otros y no cree que aquello sea infidelidad, allí no hay amor, sino simpleza. Si es arrogante contigo y te trata como un ser inferior, eso es vanidad. Si tu compañero(a) no es capaz de dominar su lengua ni sus actos, y sostiene que todo aquello es amor, no te equivoques, eso es simplemente pasión.

El amor es claro. Es transparente. No deja equívocos. Está lleno de alegría, de paz, de paciencia, de actos de bondad, de gestos ama­bles, de expresión continua de fidelidad, de humildad y de control de sí mismo. Si eso no sucede en tu relación, llámalo como quieras, pero, no te equivoques diciendo que es amor.

¿Podrá pasar la prueba tu relación si la comparas con las evidencias del amor de este versículo?

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