ESCLAVOS

esclavoPorque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza. Romanos 8:20.

¿Cómo rescatar al ser humano? ¿Es fácil traerlo de vuelta? No, no lo es. Por una simple razón: desde el momento en que Adán y Eva fueron derrotados por el enemigo, se volvieron esclavos de él. Eso es lo que dice Pablo, y lo confirma Pedro: la persona derrotada se vuelve esclava del que la venció.

Estos días, estoy leyendo un libro de la escritora cubana Teresa Cárdenas, titulado Perro viejo. Es la historia de un esclavo cubano, de los tiempos en que ser esclavo era ser una cosa, un objeto, sin voluntad. Las mujeres esclavas eran consideradas reproductoras de pequeños esclavos, que eran vendidos como mercadería por los señores. Bueno, eso es lo que somos cuando nos volvemos esclavos del enemigo: simples cosas, objetos. Él hace y deshace en tu vida; gobierna, absoluto, en tu experiencia. Te roba la alegría, destruye a tu familia, acaba con tus sueños, en fin, no te deja ser feliz. Se considera tu dueño.

Pero, esta esclavitud no se limita a los seres humanos. Pablo, en el versículo de hoy, declara que, después del pecado, la creación toda fue sujeta a vanidad.

Es elocuente la palabra “sujetada”. En el original griego es Hupotaso, que significa estar subordinado, sometido. Y la palabra vanidad, en griego, Mataiatos, es depravación, perversión.

Analiza lo que Pablo afirma. Él habla de la naturaleza, de la Creación. Quiere decir que la naturaleza, también, está sometida al enemigo; está subordinada a la perversión. ¿Ahora entiendes por que la naturaleza se vuelve tan salvaje? Obedece a las fuerzas del enemigo porque, con la entrada del pecado, la naturaleza también quedó esclavizada, sujeta, sometida a las fuerzas del mal.

Esto significa que, si el ser humano y hasta la naturaleza están malogrados por el pecado, la solución para este problema no puede provenir de la esfera humana, sino de fuera; de una dimensión que no sea corrupta, de un ambiente que no haya sido tocado por el pecado. Y esto solo podría suceder mediante Cristo.

Coloca tu esperanza en Jesús; solamente en él. No te contagies del humanismo, que domina la cultura de nuestros días. Recuerda que “la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza”.

Plenitud en Cristo, Alejandro Bullón

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