EL MUNDO AL REVÉS

 mujer buss“Todo aquel que no hace justicia [...] no es de Dios”. 1 Juan 3:10

Hace poco conversaba con una amiga que es viuda hace algunos años. Cuando murió su esposo, quedó con dos hijos pequeños. Ella es una profesional de éxito en su trabajo, así que no ha tenido problemas para hacerse cargo de una familia sin tener que buscar a un varón que la apoye. Sin embargo, sus mayores presiones son trabajar en un medio en el que debe relacionarse con otros varones y convivir con mujeres cargadas de atavismos machistas.

Medio en broma medio en serio, me decía:

-El día en que no recibo alguna proposición indecente me preocupo. Todos los días, alguien me ofrece relaciones sexuales.

Luego me contó sus padecimientos de viuda en ese sentido, y agregó:

-Es muy difícil tener amigos o amigas. Las que están casadas me ven con sospecha y las solteras como una competencia desleal, por tener una profesión y una vida ya encaminada.

Ese es nuestro mundo. Una realidad insoslayable. Donde nos cuesta relacionarnos con personas que escapan a la norma general. El problema es que no tenemos los mismos conflictos cuando el varón es el viudo. No suele mirárselo con sospecha, y si de pronto se pone de novio con alguien todo el mundo lo ve como algo normal.

De una mujer viuda y con hijos que quiera tener novio, lo más probable es que digan: “Anda buscando a alguien que se haga cargo de sus hijos”.

Este mundo está al revés. Lo más triste de todo el asunto es que quien más ha ayudado a la discriminación de la mujer y al trato vejatorio de ella ha sido el cristianismo; la religión que fue formada por un varón que revolucionó su tiempo al considera a la mujer como un ser humano con los mismos derechos y deberes que un varón y que nunca fue condescendiente con una mujer simplemente porque era mujer. En el nombre de ese Hombre se han hecho las mayores atrocidades en relación con la mujer.

Si Jesús anduviera hoy entre nosotros, causaría escándalo por su forma de tratar a la mujer. No se haría problemas por cosas que hoy a la gente le causa conflictos. ¿No será hora de que de verdad nos decidamos a imitar a Cristo y dejemos las tonterías culturales a un lado?

Nunca formaremos hogares estableces, felices y plenos basados en estereotipos que nada tienen que ver con ser cristiano. Un cristiano que de verdad sigue a Cristo no discrimina a nadie por su sexo; al contrario. Trata a todos como “hijos de Dios”.

 Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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