EL MISTERIO DEL AMOR

risa  En muchas formas, la relación entre un varón y una mujer es un misterio. De ser dos desconocidos, de pronto están inmersos en una vorágine de sensaciones que los arrastra más allá de su comprensión. No es algo que se lleve por la lógica, simplemente; en algún momento, dos personas desconocidas se interesan una en la otra.

La mayoría de las personas no recuerdan el momento exacto en que comenzaron a interesarte en aquel que hoy es su cónyuge. Hay algunos que trazan el momento exacto; sin embargo, hay, en muchos, más imaginación que realidad.

Lo cierto es que nos vamos envolviendo en situaciones que nos hacen interesarnos por alguien, y nuestras fantasías acerca del amor parecen encajar con aquella persona.

No sé el momento exacto en que me interesé por Mery. Sí recuerdo con claridad la primera vez que pregunté por ella, aunque debería haberle preguntado a otro. Estábamos en el comedor del colegio, y a mi lado estaba un compañero de pieza que se había convertido en un muy buen amigo. Estábamos conversando, y de vez en cuando miraba hacia la mesa en la que estaba sentada Mery. De pronto, ella soltó una carcajada que le iluminó el rostro y me atrapó esa sonrisa espontánea. Le pregunté a mi amigo, que en ese momento se sonreía por un chiste de otro de los comensales que estaba frente al él. Yo me acerqué un poco y le dije en susurro, para que los otros no me escucharan:

-¿Sabes quién es esa chica que se está riendo allá, en esa mesa? A continuación le señalé, con el rostro el lugar en el que Mery, que aún se reía, se encontraba.

Él miró hacia donde le indicaba. Vi que se le fue la sonrisa de su rostro. Me observó a mí y luego, mirándome muy serio, me preguntó:

-Sí sé quién es; ¿por qué? Me sentí un poco incómodo por su forma de preguntar, y simplemente le dije:

-Es que me interesa saber quién es; eso es todo –respondí a la defensiva.

-Es mi hermana – me dijo él, ahora más serio.

Creo que Erik no lo supo en aquel momento, pero yo sí lo comprendí: dejaríamos de ser solo amigos, y algún día nos convertiríamos en cuñados.

Enamorarme de Mery fue un proceso que se inició por el impacto de su sonrisa, que aún hoy, después de 27 años, me sigue impresionando. Llevamos 22 años de casados, fuimos novios durante 1 año y amigos durante 4. La conozco como a nadie en el mundo, y aun así sigo creyendo que muchas cosas de nuestra relación son misteriosas.

¿Puedes recordar aquel detalle por el cual te interesaste en tu cónyuge por primera vez? La vida está hecha de memoria y semblanzas; ¿qué recuerdos guarda tu amor?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

 

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>