COMUNICACIÓN REAL

comunicaciónAntes reflexionamos en que hablar no es necesariamente comunicar. Muchas parejas conversan, pero en realidad no comunican. Se necesita algo más que lo trivial, cotidiano y discusión de ideas.

El nivel en el que realmente se produce una comunicación verdadera es en la transmisión de emociones y sentimientos. Esto se alcanza cuando no tememos parecer vulnerables o débiles. Simplemente, exponer con plena libertad quienes somos, con todas las tonalidades claras y oscuras de nuestra personalidad. Es desnudarnos emocionalmente.

Lamentablemente, muchos matrimonios en raras ocasiones experimentan este nivel de comunicación. Para poder llegar a establecer un nivel de comunicación profunda, algunos consejos son fundamentales:

1. Dense tiempo para comunicarse en un ambiente tranquilo y que no tenga distracciones. Apaguen el televisor, salgan de la casa, vayan a un lugar solitario. Para comunicarse, hay que generar un espacio propicio; de otro modo, no se logra.

2. Eliminen de su conversación lo trivial. Hablar de otros o comentar situaciones periodísticas no es comunicar. Dialoguen sobre lo que creen o piensan, y luego agreguen sus sentimientos más profundos respecto de lo que están hablando. Cuando no se tiene práctica en este tipo de diálogo, un buen ejercicio es que ambos escojan un libro juntos, lo lean por separado, y luego vayan compartiendo las ideas y los sentimientos que les generó la lectura.

3. Nunca, por ninguna razón, cuestione un sentimiento o una emoción de su cónyuge frente a una situación que a usted no le provoca la misma reacción. Hacerlo eliminará la posibilidad de comunicarse de manera adecuada y creará barreras para una futura comunicación profunda. Simplemente, póngase en el lugar de su cónyuge y trate de entender por qué experimenta dicha emoción.

4. Hagan una cita. Así como solían hacer cuando estaban de novios. Prepárense para ir y vayan con la disposición de alguien que está por descubrir a otro ser humano. La experiencia será tan valiosa que todo otro diálogo será considerado pueril y sin valor. Este tipo de comunicación nos dará empatía para entender qué está pasando en la vida de nuestro cónyuge. No se puede crecer en una relación sin un diálogo fluido, que permita a ambos entender y ponerse en la situación del otro.

Los matrimonios que experimentan este tipo de comunicación profunda son los que sobreviven a las grandes crisis; simplemente, hay lazos profundos que los unen y sirven de muro contra la tempestad.

¿Estás experimentando este tipo de comunicación? ¿Qué esperas para comenzar?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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