Cómo matar la rutina

La rutina es fatal para una relación de pareja.

La rutina es fatal para una relación de pareja.

La rutina es fatal para una relación de pareja. Siempre las mismas conversaciones, los mismos lugares, las mismas actitudes. No hay sorpresas. No hay nada que lleve vitalidad y aventura a la relación. Una pareja que se deja enmohecer por lo rutinario termina muriéndose. El amor exige innovación y descubrimiento. El ser humano, en su constitución mental y física, necesita cambios. Lo que no cambia se petrifica y convierte a las personas en seres sin capacidad de asombro, que terminan viéndose a sí mismas con amargura y a sus parejas con resentimiento.

Una de las razones del desencanto con la pareja y la familia es precisamente constatar el alarmante fracaso de tantas personas que no son capaces de mantener vivo el amor.

En el contexto de la rutina, el acto sexual se convierte en algo mecánico, sin fuego ni las sutilezas que da el descubrimiento frente a lo novedoso. El amor, para algunas parejas, es una mala palabra o una tontería de esas de las que hablan las telenovelas. De hecho, me resulta relativamente común encontrar a parejas que se refieren a la relación matrimonial como “el mundo real”, donde mueren todas las ilusiones los mitos que construyeron antes de casarse.

Por extraño que parezca, si una pareja se mantiene constantemente aprendiendo, puede mantener la alegría juvenil del primer año de casados de manera permanente.

Algunas ideas que pueden servir para renovar la relación y no caer en la rutina:

  • Tengan una luna de miel. Un momento a solas, sin hijos, sin celular, sin e-mail; solo ustedes, y nadie más. No necesita ser un lugar lejano. Basta un lugar tranquilo y acogedor. No tiene que ser caro; si no tienen dinero, un camping y una carpa es suficiente. Dos días bastan.
  • Lean libros que los motiven a descubrir nuevas formas de relacionarse. Compren, por ejemplo, libros sobre sexualidad. No esos libros baratos que no sirven para nada. Libros escritos por especialistas. Mi esposa y yo leímos hace unos días El acto matrimonial… después de los cuarentas, y realmente los disfrutamos, aparte de reírnos y aprender.
  • Dense un tiempo, como pareja, para estar solos todas las semanas. Tres horas como mínimo. Un momento para dialogar, jugar, ver una película, etc. Lo que sirva para mantener la relación viva.

Como estas, hay muchas otras. Que les vaya bien en este descubrimiento de nuevas formas de decir: te amo.

Diseñados para amar de Miguel Ángel Núñez

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