CADA DÍA

panHay dos expresiones que están colocadas no sin motivo, en la Oración Maestra de Jesucristo. Las expresiones son “Cada día” y “Hoy”. Tienen que ver con el tiempo; con vivir el tiempo; saber vivir el tiempo.

Jesús sabía que uno de los males del ser humano, a través de todos los tiempos, sería el mal de la ansiedad. La ansiedad es la extraña y obsesiva preocupación por problemas que, en la mayoría de los casos, todavía no existen. Los inventamos, los imaginamos, y morirnos a los pocos intentos porque no podemos solucionarlos.

En la famosa oración del Padrenuestro, Jesús nos enseñó a pedir, para hoy, el pan de cada día. Deja para mañana el problema de mañana: basta a cada día su afán. ¿Por qué deberíamos confiar en el pan de hoy? Porque ya es nuestro. “Danos nuestro pan”: dice la oración.

A lo largo de los tiempos, esta fue una dura lección para ser aprendida por los hijos de Dios. En el desierto, mientras el pueblo de Dios peregrinaba, tuvo lugar un incidente que demuestra la exagerada preocupación del pueblo por los problemas del mañana. Sucedió cuando Dios les envió maná del cielo, para alimentarlos. El Señor les había dado la orden de recoger solo para el día; pero, los israelitas quisieron cuidar, también, del pan del día siguiente, y recogieron el doble.

La historia narra que, a la mañana siguiente, el maná del día anterior se había malogrado, y solo encontraron gusanos. ¡Lección fuerte la de Dios, en aquella ocasión! Pero, también, lección mal entendida; porque mucha gente cree que el pueblo simplemente estaba siendo previsor, y no desobediente.

¿Cuál es la diferencia entre previsión y ansiedad? Previsión es guardar algo que vas a necesitar mañana; ansiedad es preocupación por lo que no necesitas todavía. Deja que llegue el momento; confía en Dios y en sus promesas.

Un nuevo día nace para ti. Como todos los días, está lleno de desafíos. No los subestimes, no te escondas de ellos; no huyas de tu responsabilidad: enfréntalos en el nombre de Jesús. Sal con tu confianza depositada en alguien que jamás sufre derrotas. Pero, concentra todas tus fuerzas en la solución de los desafíos de hoy; deja los de mañana para mañana. ¡Ah! Y ora, diciendo: “El pan de cada día, dánoslo hoy”.

Tomado de Plenitud en Cristo de Alejandro Bullón

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