BENDITA SUEGRA

suegraEn todas las culturas se hacen bromas a costa de la suegra. A menudo se la considera una entrometida. No creo que haya sido muy distinto en el antiguo Israel. Sin embargo, Noemí aparece como un personaje excepcional. No tenemos idea de qué la hacía tan especial, pero sus nueras la consideraban de tal forma que estuvieron por dejar a su propio pueblo para seguirla, en una aventura de la que no sabían cómo habrían de salir. Si bien es cierto, una de ellas decidió regresar finalmente a su tierra, lo real es que las dos partieron para ir con ella. Finalmente, Ruth dejó todo para acompañarla.

Una suegra así es extraña. Llegó a amar tanto a su nuera y a expresarle tanto dicho cariño que no solo ella se convirtió en su hija; también la redimió, otorgándole el don de ser una persona con continuidad de dote.

Rut y Noemí son el ejemplo perfecto de lo que podría ser una relación sana entre una nuera y una suegra.

Muchas madres, cuando entienden que sus hijos se han de casar, optan por hacerles la guerra a sus nueras. Suelen actuar como madres en celo, que defienden a sus hijos de tal modo que, por ejemplo, no le permiten a su hija crecer ni dan su brazo a torcer para admitir a su yerno como un nuevo miembro de la familia. Dicha actitud no solo no es sana sino también priva a las personas de desarrollarse de manera equilibrada.

Muchos padres sienten que nunca alguien podrá tratar a sus hijos de la forma en que ellos lo han hecho, lo cual constituye en sí mismo un sinsentido, porque la relación de pareja supone un vínculo distinto del paterno; por lo tanto, se ordena dentro de otro marco referencial. La comparación no sirve.

Un varón o una mujer sabios dejarán crecer a sus hijos y los apoyarán en las decisiones que tomen, aun cuando no estén plenamente de acuerdo con ellos. Sin embargo, como entienden que por sobre todas las cosas son padres, comprenderán que sus hijos han de tener que cometer sus propios errores, para aprender.

Es verdad que algunos yernos no hacen esfuerzos para ganarse a las suegras. Otros se portan de forma equivocada. Sin embargo, la madre que ve partir a su hija puede, con su actitud, marcar una gran diferencia en la forma de actuar. Se supone que es más madura y que la experiencia le ha enseñado más; por lo tanto, debería actuar con mayor sabiduría. A toda suegra le haría bien estudiar la historia de Rut y Noemí, y preguntarse: ¿Qué tenía de especial esta mujer, que su nuera estuvo dispuesta a dejar todo para seguirla?

¿Cómo es tu relación con tu suegra? ¿Hay algo que tú podrías hacer para mejorar la relación? Si ya eres suegra, ¿estás tratando a tu nuera de acuerdo con el modelo de Noemí?

 Diseñados para amar de Miguel Ángel Núñez

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