AMOR SIN FINGIMIENTO

caretas“Alégrate con la mujer de tu juventud”. Proverbios 5:18

Hay películas que son recordadas por una sola escena que opaca todo el resto de la historia. Es lo que me sucede con “El día que Sally conoció a Harry”, protagonizada por Meg Ryan y Billy Cristal. Es el momento cuando, estando en un restaurante, ella quiere demostrarle a él que las mujeres pueden fingir un orgasmo cuando lo quieran; y, ante el asombro del protagonista y de los otros comensales, ella impávida finge estar viviendo la intensidad del encuentro amoroso. Luego de probado su punto, continúa comiendo como si nada. Siempre sonrío al pensar en dicha actuación.

A los varones, en especial, nos impacta esta escena, un poco por lo extraña que parece en medio de un restaurante, pero, en especial, porque nos resulta muy difícil aceptar que la mujer pueda fingir en algo que, se supone, no es posible. Los varones no tienen la capacidad fisiológica de fingir, al menos, un orgasmo… pero las mujeres sí pueden hacerlo.

Lo triste es que muchas se ven forzadas a hacerlo por la actitud que sus esposos asumen hacia ellas. Muy pocos están preocupados realmente por la satisfacción plena de sus esposas. La mayoría enfrenta el acto sexual de manera mecánica y como si sus esposas debieran responder de la misma forma en que ellos lo hacen. Los consejeros matrimoniales sabemos de muchos que viven una mentira. En particular, a muchos varones les cuesta aceptar que sus esposas no puedan alcanzar el clímax igual que ellos. En muchos casos que hemos tratado, los varones responden a la defensiva, suponiendo que se está poniendo en duda su hombría o virilidad.

Lo cierto es que muchas parejas no son felices en su vida sexual, y no porque sus órganos sexuales no funcionen de manera adecuada, al contrario. La mayoría de las disfunciones sexuales son de raíz psicológica y emocional; un porcentaje minoritario tiene sus raíces en cuestiones de tipo biológico.

Las experiencias tempranas, especialmente de carácter traumático, juegan un rol fundamental en nuestro desarrollo sexual. Nadie debería sentirse avergonzado si en algún momento no logra satisfacer las expectativas sexuales de su cónyuge. Lo que hay que hacer es investigar, consultar o buscar la ayuda de un profesional, si hay algo que no está resultando de manera adecuada.

Dios nos hizo para el placer, no encontrar satisfacción en nuestra vida sexual no es lógico en el contexto de un diseño maravilloso como el que Dios hizo en nuestros cuerpos. Nos hizo para sentir y experimentar sensaciones placenteras; si eso no ocurre, es hora de buscar respuestas donde sea adecuado. Seguir insatisfecho es absurdo.

¿Estás experimentando una vida sexual plena? ¿Están buscando la ayuda que necesitas?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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