ALGO AZUL, ALGO PRESTADO, ALGO USADO

azulHay prácticas de boda que no se sabe con exactitud de dónde salen. En algunos lugares se acostumbra, por ejemplo, que la novia lleve, como parte de su indumentaria de bodas, algo azul, algo prestado y algo usado.

El azul tiene sus raíces en tradiciones israelitas que imponían a la novia una banda de ese color en señal de pureza, amor y fidelidad. Algo prestado debe provenir de una mujer felizmente casada, para que transfiera esa felicidad matrimonial. Algo usado, para atar a la novia a la simbología del matrimonio.

Pueden parecemos pueriles estas prácticas, pero de algún modo reflejan, en tradiciones, lo que fueron el sentir de generaciones que veían que una boda no solo es una ceremonia, sino también un momento crucial en la vida de una pareja. Señala el momento en que la vida adquiere un sentido totalmente diferente para su vida.

El azul, color que en la cultura hebrea se relaciona con la pureza, el amor y la fidelidad, está de un modo concreto relacionado con el cielo, donde alzaban sus ojos quienes acudían a la presencia de Dios. De hecho, los antiguos hebreos no acostumbraban cerrar los ojos para dirigirse a la Deidad, sino que levantaban su rostro y se extasiaban con el azul del cielo. De hecho, la simbología puede adquirir otro sentido más esencial: la pareja se mantendrá pura, fiel, y seguirán amándose en la medida en que no aparten su mirada de Dios, quien es el único que tiene el poder de ayudarlos a ser fieles, puros y amantes.

Lo de algo prestado se relaciona con algo significativo, con la capacidad de transferir positivamente, a los jóvenes contrayentes, la felicidad de quienes han encontrado en el matrimonio algo bueno y agradable. Siempre me ha causado desazón que en las bodas suelan acercarse a dar consejos, especialmente a la novia, aquellas mujeres que se sienten desilusionadas y frustradas en su relación matrimonial. ¿Y las otras? ¿Las que les va bien? Ellas deberían ser las primeras y las únicas en comunicar lo hermosa que es la unión matrimonial.

Lo de usado no logro entenderlo; solo me parece unilateral. Tanto el marido como la esposa deben estar atados a toda la simbología del matrimonio de tal forma que lo que hagan y digan no sean meras fórmulas sin mayor impacto real en sus vidas.

El matrimonio es un invento grandioso, pero, puede arruinarse si se hacen las cosas mal. Cada pareja debe cuidar para que todo pueda continuar por un carril que sea adecuado y próspero. Las parejas serán más o menos felices en la medida en que hagan lo correcto en el momento adecuado.

¿Estás buscando la pureza en Dios? ¿Te estás contagiando con la alegría de otros felizmente casados? ¿Entiendes los símbolos matrimoniales a los que te has atado?

Diseñados para amar, Miguel Ángel Núñez

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