ALEGRÍA PARA CORRER EL CAMINO

lechoEl versículo de hoy es extraño, y más cuando se lo pone en el contexto en el que está escrito. Lo que el salmista está admitiendo es la importancia del tálamo. El “tálamo” es una palabra antigua para referirse al dormitorio, especialmente a la cama conyugal.

En este contexto, la pregunta siguiente no es ociosa: ¿Para qué sirve el encuentro sexual en la pareja? Toda persona necesita energía y ánimo para vivir cada día. Precisa, además, sentirse respetado y amado de manera plena. La vida sexual dichosa colabora para este fin y logra que, quien vive dicha experiencia, “se alegre cual gigante para correr el camino” (Sal. 19:5). No conozco mejor productor de energía que una vida sexual plena. Por esa razón, todas las razas y culturas enfatizan la importancia de la sexualidad. Si fuera solamente un encuentro cuyo único fin fuera la procreación, ¿por qué tanta filosofía, reflexión y análisis? Pero, es mucho más. Es el momento más auténticamente humano. El instante más especial que los humanos podemos gozar.

Muchas religiones han incorporado la sexualidad de una manera natural y sin conflictos. Pero el cristianismo medieval ha tenido dificultades para ver en la sexualidad un don de Dios. Al contrario, es una de las religiones que más prejuicios y preconceptos ha sembrado en torno a la sexualidad. Es como si, de todos los tabúes, la sexualidad fuera el predilecto de los cristianos. De hecho, solemos mirar con más desdén los pecados sexuales que otros que son igualmente dañinos.

Debemos aprender a gozar de todos los dones otorgados por Dios. La sexualidad está dentro del plan de Dios, y no solo para la procreación sino también para la alegría, la pasión, la sensualidad, la atracción y el aprecio.

El cuerpo humano es hermoso. Gozarnos en las funciones que Dios diseñó para ese cuerpo extraordinario no solo es sabio sino también damos gracias al Creador cada vez que podemos gozarnos con las bendiciones del cuerpo recibido. Negar la sexualidad es negarnos a ser humanos que deben gozar también de su cuerpo, de manera plena y natural.

El salmista no solo es sabio sino también demuestra agradecimiento y sentido común. Agradece, indirectamente, el privilegio de alegrarse como un gigante para salir a correr el camino. Las personas que no gozan de manera natural y plena su sexualidad terminan siendo personas que no pueden gozar plenamente de la vida ni ser naturales como para correr el camino de manera equilibrada.

¿Estás gozando de tu tálamo? ¿Vives plenamente el don de la sexualidad?

Diseñados para amar de Miguel Ángel Núñez

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